Desnutrición en la primera infancia: identificar señales de alerta
En Salud Total EPS-S reconocemos que durante los primeros años de vida, una alimentación adecuada es fundamental para crecer, aprender y desarrollar las capacidades físicas y cognitivas. Por eso, hablar de desnutrición en la primera infancia no significa únicamente hablar de niños con bajo peso, pues sus consecuencias pueden afectar también su crecimiento, desarrollo, defensas y bienestar, incluso durante los próximos años.
La desnutrición ocurre cuando el organismo no recibe o no aprovecha adecuadamente la energía y los nutrientes que necesita para crecer, desarrollarse y mantenerse saludable. Sin embargo, no siempre se manifiesta con bajo peso, también podría incluir retraso en el crecimiento como respuesta a una deficiencia nutricional prolongada.
Los primeros años de vida, especialmente desde la gestación hasta los dos años, son una etapa clave para el crecimiento y desarrollo de los niños. Una nutrición inadecuada y las infecciones recurrentes durante esta etapa podrían afectar el desarrollo físico y cognitivo del niño.
¿Cómo afecta la desnutrición a un niño?
Cuando un niño no recibe los nutrientes necesarios durante un periodo prolongado, su organismo debe adaptarse a esa carencia. Esto puede afectar su crecimiento, aprendizaje, desarrollo y bienestar general.
La desnutrición crónica o retraso en talla puede relacionarse con dificultades en el desarrollo cognitivo, además del desempeño escolar. Así también, los niños con desnutrición aguda presentan un peso demasiado bajo para su talla y pueden tener un sistema inmunitario débil, aumentando su vulnerabilidad frente a virus y enfermedades.
Por eso, esperar a que un niño “se vea muy delgado” para consultar no es recomendable. El crecimiento debe evaluarse periódicamente teniendo en cuenta su edad, peso, talla, velocidad de crecimiento, antecedentes y estado general de salud.
Señales de alerta de desnutrición infantil
Algunas señales que pueden indicar la necesidad de una valoración médica incluyen: como pérdida de peso, alteraciones en el crecimiento, disminución del apetito o presencia recurrente de enfermedades.
Las infecciones respiratorias o intestinales frecuentes también necesitan especial atención, ya que pueden dificultar el consumo de alimentos, la digestión y la adecuada absorción de nutrientes.
Pero cuidado, pues estas señales no confirman por sí mismas un diagnóstico de desnutrición y, ante cualquier preocupación sobre el peso, crecimiento, alimentación o comportamiento de un niño, es importante consultar al equipo de salud para realizar una valoración completa.
Acciones concretas para prevenir la desnutrición desde la primera infancia
La prevención comienza desde los primeros meses con una alimentación apropiada para cada etapa de vida. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y, posteriormente, continuarla junto con una alimentación complementaria adecuada para la edad, que incluya alimentos variados y nutritivos.
Además, es sumamente importante mantener las vacunas al día, cuidar la higiene de los alimentos y asistir a los controles establecidos para hacer seguimiento al crecimiento y desarrollo.
No esperes a que aparezcan señales evidentes
La prevención y el seguimiento durante la primera infancia pueden marcar una diferencia importante en el crecimiento, desarrollo y bienestar de los niños. No esperes a que aparezcan señales de alarma. Asiste a las consultas de valoración integral por curso de vida en tu IPS de atención primaria más cercana.





